La periodista publica 'La última condesa nazi', una obra que huye de los maniqueísmos de la Segunda Guerra Mundial para centrarse en «los personajes más grises» de la historia. Por VillatoroManu
. Aunque su principal activo es que huye de los maniqueísmos mil veces vistos en libros que lindan con la. «Es novedosa porque no hablo del conflicto como tal, de nazis malvados o de jerarcas con delitos de sangre. Me zambullo en los personajes más grises. Aquellos que protagonizaron la otra historia», incide.Yebra nos pone en la piel de una dama de noble cuna que, a pesar de odiar el nazismo, se ve obligada a huir de su casa solariega enante el avance soviético.
Una de las bondades de 'La última condesa nazi' es, precisamente, su capacidad para narrar el día después de la guerra. «Busco transmitir la desesperación de aquellas jornadas. Nadie habla de lo que sucedió con los cientos de miles de alemanes que se vieron obligados a exiliarse a partir de ese momento», sentencia.fueron tachados de nazis durante el resto de su vida.
A lo largo de la obra, la periodista nos transmite también el sufrimiento de miles de germanos que, durante su marcha de Alemania, se vieron obligados a dejar a sus hijos con parientes o amigos casi desconocidos. «Ella es una de estas personas. El destino hace que esté diez años sin ver a sus pequeños. Cuando los recupera, entiende que todo ha cambiado y que se han habituado a vivir sin ella.», incide.
Con todo, no niega que Marbella acogiera a muchos alemanes que huyeron de la guerra y a algún que otro oficial leal a Hitler. «Me encontré con las familias de algunos durante mis investigaciones. La mayoría querían pasar desapercibidos, estar camuflados. Lo curioso es que, en el ámbito personal, con sus vecinos,», explica.