✍🏼 'Cuesta distinguir si están llorando la muerte de la reina Isabel II o al personaje de la serie The Crown, especialmente las temporadas protagonizadas por la maravillosa Claire Foy' La opinión de antonlosada
La reina Isabel II su esposo, Felipe de Edimburgo, junto a Juan Carlos de Borbón y la reina Sofía, al término de una visita de Estado en España, en 1998.
Cuando quien les escribe llegó a Londres para estudiar en 1993, la televisión y los medios británicos transmitían un debate abierto en canal y a diario sobre la corona y los Windsor: su sentido, su utilidad, su coste, sus manías, sus gustos… todo era cuestionable y cuestionado.
Hoy resulta exactamente al revés. Aquella entonces rígida, fría, avariciosa y conservadora Isabel II luce como el espejo donde deben mirarse todas las monarquías que quieran preservarse a sí mismas ante riesgos comoSi no lo hay, parece haber un obvio intento de aprovechar los sucesos reales en Gran Bretaña para relanzar la imagen de la monarquía española, convirtiendo a Felipe VI en ese hijo ideal que la difunta reina ideal habría deseado.
Puede que la idea no sea tan buena como parece. A los Windsor les funcionó porque tenían un plan y lo ejecutaron sin vacilaciones, porque adelantaron los cambios mínimos antes de que el reino les exigieran los máximos inasumibles y porque Isabel II acreditó ser la persona ideal para encarnar el proceso. En el Reino Unido a los Windsor les llamaban “” -La empresa- y eso hicieron: comportarse como una firma de la City.
Puede que ninguna de esas tres condiciones se dé en el caso de los Borbones españoles.