El método Swan by Carolina, ideado por Carolina López-Tejero, está destinado a quienes “buscan un cuerpo fuerte pero elegante, a mujeres que desean tonificar sin aumentar volumen excesivo y a quienes priorizan la salud”.
Septiembre ha arrancado y con este mes terminan también esas pequeñas treguas de autocuidado que algunos se conceden durante las vacaciones estivales. Por eso, el reto está en volver a las buenas rutinas, lo que impulsa el regreso masivo al gimnasio.
Numerosos estudios aseguran que trabajar la fuerza a cualquier edad beneficia la salud física y mental y la longevidad, por ello los ejercicios de resistencia que trabajan la contracción muscular viven su momento más dulce. Las siluetas tonificadas de Letizia Ortiz, Madonna o Jennifer Lopez corroboran que la práctica de ejercicio físico ocupa un lugar destacado en sus agendas. Ganar tono muscular y salud es el objetivo y los caminos para conseguirlo son variados, algunas incluyen trabajar con poco peso, muchas repeticiones y atención plena al cuerpo. En esto se basa la propuesta de Carolina López-Tejero y su método Swan By Carolina, que apuesta por el progreso consciente fusionando calistenia, pilates, ballet, yoga y accesorios que incluyen mancuernas o tobilleras ligeras de 1 a 3 kg. “Todo está diseñado al milímetro: las secuencias fluyen al ritmo de la música, el esfuerzo es sostenido y el cuerpo se fortalece sin forzarlo”, explica su fundadora, psicóloga de formación. Con su particular método, se suma a la tendencia del entrenamiento híbrido, que ofrece beneficios avalados por diferentes estudios. Uno de ellos, publicado en Circulation , concluyó que alternar fuerza y ejercicio aeróbico mejora los marcadores de salud cardiovascular más que el HIIT o el entrenamiento de pesas por separado. Además, reduce el riesgo de lesiones, ya que favorece un desarrollo más equilibrado del cuerpo. Movimientos con control y precisión El enfoque de Carolina apuesta por rutinas de movimientos controlados, de precisión absoluta y sin pausas largas. “Generalmente trabajamos con rangos de 15 a 25 repeticiones, porque así activamos la resistencia muscular, mejoramos la circulación y logramos tonificación sin sobrecargar las articulaciones”, explica. “Este tipo de entrenamiento beneficia a todas las personas que buscan un cuerpo fuerte pero elegante, a mujeres que desean tonificar sin aumentar volumen excesivo y a quienes priorizan la salud y la longevidad sobre la fuerza bruta”. Cada sesión combina elementos de distintas disciplinas para trabajar todo el cuerpo con control, armonía y presencia. La calistenia activa la musculatura con el propio peso, el ballet aporta alineación y elegancia, el pilates fortalece el core desde la respiración y el yoga añade enfoque mental, elongación y equilibrio. En una sesión, una misma secuencia puede implicar glúteos, piernas, abdomen, brazos y espalda. Eso se incluye patadas con tobilleras, círculos de brazos con mancuernas y posturas sostenidas que fluyen al ritmo de la música, lo que convierte la práctica en una especie de coreografía funcional. “Nos gusta trabajar con movimientos que estilizan, fortalecen y trabajan la coordinación. Es un juego en la esterilla donde se fusionan muchos movimientos en uno. Y esta melodía corporal esta guiada por los ritmos de la canción”, explica Carolina. El entrenamiento con cargas ligeras ofrece numerosos beneficios al cuerpo. “Se siente menos cansancio y se mejora la postura y la conciencia corporal. El cuerpo queda más definido y estilizado y se gana energía para los entrenamientos de resistencia y las actividades recreativas”, cuenta sobre la rutina que también repercute en la mente mejorando el estado de ánimo. “Cuando se practica a diario mejora el humor y la autoestima”. Especialmente recomendado en etapas como la menopausia, donde proteger huesos y músculo es clave, este tipo de entrenamiento trabaja el fallo muscular y mejora la resistencia y la coordinación. Y como en toda práctica deportiva, la constancia es decisiva. “La gente quiere correr e ir demasiado rápido, pero Swan es una conversación con uno mismo”, dice Carolina. “Uno tiene que darse tiempo para aprender a moverse fluido, sutil y con control. Es vital ser paciente e ir paso a paso. Es importante no ponerse demasiado peso desde el principio y practicar con el de uno mismo para aprender a ser coordinado”. Este entrenamiento mejora la conciencia corporal, previene lesiones y aporta equilibrio a una rutina intensa, pero requiere un enfoque holístico y conectar con uno mismo. “La fuerza sostenible solo existe si el cuerpo está nutrido y descansado: Para ello es importante comer proteínas limpias, grasas saludables y carbohidratos de calidad. Dormir al menos siete horas para que los músculos y la mente se regeneren. Yo nunca duermo menos de ocho horas porque si no, el entrenamiento pierde eficacia”, concluye la artífice de un método que ha enganchado a bailarinas, modelos y presentadoras como Vanesa Romero.




