La merluza a la cazuela es un plato tradicional de sabor sencillo y adaptable que se cocina en barro con cebolla, tomate o vino blanco, caldo y otras_uniformes.
A diferencia de la merluza a la gallega, cocida con patatas del día a día y aderezada con una ajada, la merluza a la cazuela se consolidó en los comedores de las grandes fondas, casas de comidas, hoteles tradicionales yEra el plato infalible para banquetes, bodas de pueblo, bautizos y, por supuesto,Ni en salsa ni al vapor: la receta proteica con merluza que me encanta cenar en invierno Su éxito se debe, sin duda, a la salsa, pues al cocinar la merluza en una cazuela de barro junto con un sofrito de cebolla pochada, un toque de tomate o vino blanco, caldo y, se consigue un fondo sabroso que hace que sea casi imposible no rebañar el plato.
Además, la merluza es un pescado que funciona muy bien cuando se trata de cocinar para mucha gente porqueEl motivo es simple, la merluza tiene un sabor muy sutil, dicho de otro modo,y, precisamente por eso, casa bien con casi todo tipo de salsas.es una de esas recetas tradicionales que cada uno hace a su manera, porque es de esos platos que se iban aprendiendo de las madres y, en cada casa, la receta ha ido evolucionando según los gustos de cada cocinero.
Hay quien le pone guisantes, hay quien la termina con unos espárragos, hay quien le pone huevos duros o hasta taquitos de jamón y hay quien, como yo, prefierePero, aun así, pese a las diferencias que pueda haber de un cocinero a otro, la merluza a la cazuela es, en esencia, uny, opcionalmente, se puede hacer más contundente con unas patatas.
La merluza forma parte de los pescados blancos o magros, pues tiene un porcentaje de grasa inferior al 3 %, dentro de la quealta cantidad de proteínas de alto valor biológicoEn el apartado de aporte vitamínico,Receta de merluza a la cazuelaGambas peladas, 100 g Salsa de tomate casera, 200 mlSal, al gustoAntes de nada, debemos asegurarnos de que las almejas están limpias de arena, para eso las dejaremos una o dos horas en la nevera en un bol lleno de agua con sal y, pasado ese tiempo las sacaremos del agua con ayuda de las manos, nunca volcándolas sobre un escurridor o similar porque entonces la arena que hubieran podido soltar les caería de nuevo encima.
Para abrir las almejas, en una sartén ponemos a calentar el vino albariño y cuando se empiecen a formar burbujas echamos las almejas, bajamos el fuego y esperamos a que se abran. Cuando estén abiertas, reservamos por un lado las almejas abiertas y por el otro el vino y todos los jugos que hayan soltado las almejas.
En una cazuela amplia -normalmente esta receta se preparaba en una cazuela de barro, de ahí el nombre- ponemos a calentar tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla y el pimiento con sal al gusto. Cuando estén tiernas las hortalizas, las apartamos hacia un lado de la cazuela y en el hueco que hemos hecho echamos la harina, que tostaremos ligeramente durante un minuto sin dejar de remover para que no sepa a crudo.
Añadimos el caldo de cocer las almejas que teníamos reservado y lo dejamos a fuego alegre para que se evapore el alcohol del vino. Cuando deje de oler a alcohol, añadimos la salsa de tomate y el caldo y lo dejamos a fuego mínimo hasta que terminemos de freír las patatas.
Mientras se están pochando las verduras, aprovechamos el tiempo para pelar las patatas, lavarlas, secarlas bien, cortarlas en rodajas de unos cuatro o 5 milímetros de espesor y freírlas en aceite abundante hasta que se doren. Cuando las patatas estén fritas las echamos en la cazuela con la salsa y las acomodamos bien en el fondo de la cazuela. Sobre las patatas colocamos las rodajas de merluza previamente sazonadas, las gambas peladas y las almejas que teníamos reservadas.
Tapamos la cazuela y dejamos cocinar durante unos cinco minutos, lo justo para que el pescado esté cocinado, pero sin resecarse. La merluza a la cazuela se sirve inmediatamente y acompañada de un buen pan, porque la salsa nos lo va a pedir a gritos.
En el momento de servir se puede espolvorear con perejil fresco picado, aunque es completamente opcional.y, de paso, ensuciar menos la cocina si, en vez de freír las patatas, las cocemos directamente en el guiso.de pescado y, cuando empiece a hervir, echamos las patatas en rodajas finas -de no más de un centímetro de grosor-, para dejarlas cocer con la cazuela tapada hasta que estén tiernas.finalmente, añadiríamos las rodajas de merluza, las gambas y las almejasEn el mercado podemos encontrar merluza argentina, merluza austral, merluza negra, merluza de cola, merluza del Pacífico, merluza europea, merluza blanca y merluza rosada.
, suelen ser la argentina, la austral, la rosada, la negra e incluso la del Pacífico y serán una buena elección si buscamos una alternativa asequible. Además, nos ahorraremos tener que congelarla nosotros mismos para eliminar el riesgo del anisakis.que se vende en España, puede proceder de las costas gallegas, del Cantábrico, de los caladeros de el Gran Sol y del Atlántico Norte.
Por supuesto, las capturadas en la costa se cotizan mejor y son más apreciadas que las capturadas en los caladeros más alejados.las merluzas son pescadas el mismo día que son puestas a la venta . Las que proceden del Gran Sol, se pescan en barcos más grandes que salen a"la marea" y en el periplo entre que salen de puerto, pescan y regresan, pueden transcurrir hasta 10 días.
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