El petropatriarcado es una ideología que se utiliza para explicar por qué los hombres siguen siendo mayoría en ciertas industrias, pero en realidad es un chivo expiatorio para una ideología que odia la modernidad y se beneficia de ella.
El petropatriarcado, según sus paladines, explica también por qué los hombres siguen siendo mayoría abrumadora en ingeniería petrolera, minería y transporte pesado. La socialización patriarcal les empuja a «penetrar» la corteza terrestre en lugar de dedicarse a terapias de tambor y danzas circulares con faldas de esparto.
El petropatriarcado es solo otro chivo expiatorio de una ideología que odia la modernidad de la que ella misma se benefició pero nunca aceptó Las estadísticas de accidentes laborales en el sector extractivo se convierten así en la prueba irrefutable de toxicidad masculina, nunca en recordatorio de que la energía barata tiene costes, cuyos beneficios se extienden a todos, y alguien debe asumirlos.los apologetas del petropatriarcado no es energético, es ontológico. Es odioso porque representa el triunfo de la modernidad, del capitalismo de libre empresa: la abundancia material que permitió la mayor liberación femenina de la historia.
Lavadoras, frigoríficos, anticonceptivos, transporte, iluminación… Todo eso liberó a la mujer de la servidumbre biológica y doméstica mucho más que mil manifiestos. Pero paraesa abundancia es sospechosa. Prefieren una escasez virtuosa, gestionada por burócratas y doctrinarios iluminados, donde la «cuidadanía» dependa del subsidio y del relato. Mientras tanto, los españoles de a pie pagan la fiesta.
Renovables intermitentes que exigen backup fósil o nuclear , miles de millones en subvenciones que engordan fondos de inversión verdes, dependencia tecnológica de regímenes autoritarios que fabrican paneles y baterías con mano de obra forzada, yEso sí, todo muy inclusivo, todo muy resiliente y, por supuesto, todo muy caro para el contribuyente y el consumidor.
El Ministerio, en su sabiduría planificadora-ecólatra, propone sustituir el petropatriarcado por el subvencionariado: un ecosistema de ONGs, consultoras progres y empresas rentistas que viven deCuando un Gobierno se dedica a combatir quimeras semánticas en vez de garantizar suministro energético fiable, asequible y abundante está oficiando un aquelarre donde el contribuyente pone las velas negras y las placas solares que no generan cuando más se necesitan. La planificación centralizada energética tiene el mismo historial de éxito que la planificación centralizada de la agricultura soviética.
Al final, el petropatriarcado es solo otro chivo expiatorio de una ideología que odia la modernidad de la que ella misma se benefició pero nunca aceptó. Una concepción ideológica que, incapaz de asumir que el capitalismo liberal sacó más mujeres de la pobreza y de la dependencia que todos los ministerios de Igualdad juntos, prefiere declarar la guerra a las moléculas de hidrocarburos. Que sigan con sus jornadas. Que sigan redefiniendo la realidad con neolenguaje inclusivo.
Mientras tanto, el mundo real —ese que obedece leyes de la física y no de género— seguirá girando. Y la factura llegará. Como siempre,
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