Militante en el Movimiento de Liberación de las Mujeres con 17 años, la cofundadora del Centro de Estudios de Género de la Universidad de Berna habla de Suiza, la nación de las consultas populares en la que ellas tuvieron que parar los relojes para que se las escuchara
Guillaume Perret para 'Le Temps'.Un sufragio femenino tardío. Una huelga en 1991 que sorprendió a todo el mundo. Decenas de votaciones*. Fracasos y más tarde, resultados. En Suiza, las batallas por lahan sido largas y prolongadas.
Después de 1968, se crearon vínculos entre el movimiento de mujeres y las instituciones políticas; también observamos el inicio de una permeabilidad entre las activistas feministas y las asociaciones de mujeres más tradicionales. Es una competencia y una colaboración. El feminismo radical de finales de los sesenta llega rápidamente a nivel institucional con las iniciativas populares, algo que también es específico del país.
¿Por qué la huelga nacional de mujeres de 1991 llevó a 500.000 suizas a movilizarse, a pesar de que el concepto de huelga no es muy 'suizo'?