El artista sale del FoodCulturaMuseum, su gran proyecto vital, para traer a la galería Moisés Pérez de Albéniz, sus fotografías inéditas de los años 70 y 80.
sigue retroalimentándose. Del Viacrucis puertorriqueño del Bronx impreso en el cartel de la exposición a la fachada de la galería MPA comoLa fotografía pronto se integró en sus proyectos mucho más conceptuales. ¿Cómo dio ese paso y qué cambió en su relación con la cámara de fotos?
Mi relación con la cámara siempre fue la misma. Simplemente, no mostré las fotos que ahora se han dado a conocer porque no quería ser fotógrafo.
La fotografía como una herramienta de trabajo, como un dietario íntimo en el que fijas impresiones, apuntas ideas: el bloc de notas de tu Museo Sentimental. La comida como vehículo cultural ha sido uno de los focos de su trabajo a lo largo de su carrera, más allá de grandes cocineros o estrellas Michelín, ¿hemos sido capaces de asimilarla como cultura?
La asimilamos en tanto que comemos a diario, diría, y que comemos unas cosas y no otras. La cuestión, bien distinta, es si somos conscientes de lo que significa comer, o no comer.¿Le importa la crítica? ¿Le sirve para algo?Ejerza usted de crítico de la última exposición que ha visitado. ¿Cuál es y qué le ha interesado?, en la Galleria Nazionale de Roma.