Eurozona: políticas dictadas por preocupaciones energéticas
Sin final a la vista para la guerra rusa en Ucrania, no tiene sentido tratar de pronosticar los costes de la energía a diario. Pero una cosa está clara: una recesión en Europa parece casi inevitable, y la única pregunta es cuánto tiempo y qué tan severa será.
La consecuencia más inmediata del shock energético se sentirá en la inflación, pues la partida de electricidad, gas y otros combustibles representa el 6,2 % del índice de precios de consumo armonizado. En general, un aumento en 100 euros/MWh de los precios al contado del gas añade alrededor de 2% de inflación, aunque es probable que varíe a la baja a medida que se implantan actuaciones de mitigación.
Además, la incertidumbre política antes de las elecciones italianas del próximo 25 de septiembre limita el margen de maniobra fiscal. Incluso, por razones diferentes, el presidente francés, Emmanuel Macron y el canciller alemán, Olaf Scholz, pueden ver limitado el apoyo adicional que pueden proporcionar.
Mientras, las grandes empresas se han movido para reducir su consumo de energía. Incluso las autoridades francesas han esbozado un plan de sobriedad energética, que implica atención adicional a la temperatura en instalaciones públicas y mayor renovación energética de edificios.